Para vivir tu propósito y ser tú mismo nunca es tarde, nunca es temprano.

Mi corazón siempre ha sido de emprendedora.

No tengo ideas geniales y no se me ocurren opciones de negocio innovadoras, que apliquen a necesidades no resueltas. Es por esto, que desconocía lo que haría en mi vida adulta para ser emprendedora. Lo que estudié tampoco ayudaba. Sin embargo, considero que tal como me lo dijo una prima, la vida se va acomodando y con algunas circunstancias que se presentan, te va mostrando el camino.

Estudié psicología. Durante mi carrera encontré que las diversas áreas de investigación y aplicación me llamaban la atención; me gustaba todo, pero al final para mi práctica profesional no supe que escoger. En las otras áreas como clínica, social, neuropsicología la pasantía no era remunerada. Es más, debía sacar de mi propio bolsillo para comprar uniforme, para las vacunas, entre otros gastos.

La difícil situación económica de mi familia, en ese momento se tornó más complicada y tuve que tomar una decisión: realizar mis pasantías en el área organizacional, seguramente como psicóloga de apoyo en selección de personal para una empresa, donde recibiría un apoyo de sostenimiento mensual que generalmente es el salario mínimo.

Decidí participar en procesos de selección, postularme para ser pasante en Organizacional pero pasaban los días y no resultaba nada. Al mismo tiempo, tuve la oportunidad de realizar un trabajo universitario en otra sede de mi universidad. Les gustó el proyecto que presentamos una compañera de la materia y yo, y un colega que trabajaba en esta organización me ofreció realizar mi práctica allí. No obstante, sólo tendría un apoyo de $200 mil mensuales. Acepté porque ya estaba cansada de buscar y de esperar a que alguna empresa me llamara, así mismo, este psicólogo me ofreció la oportunidad de conocer otros procesos de la psicología del trabajo y organizacional como la gestión del talento, Bienestar y la Orientación ocupacional – laboral.

Como no todo en la vida es dinero, me aventuré. Casualmente, al otro día un compañero me llama y me dice que en la empresa donde hace su pasantía, buscan una pasante para selección donde la remuneración es el mínimo. Dije que no porque para mí en ese momento pesó más la palabra que ya había dado, que la necesidad. Ahora entiendo todo y no me arrepiento.

Durante este periodo aprendí algunas claves para aumentar las posibilidades de insertarse laboralmente; a brindar una orientación para mejorar la hoja de vida y el desempeño en las entrevistas. Poder ver la lógica en los procesos de selección y explicarle esto, a los estudiantes  y a las personas en general, lo cual aumentaba sus resultados, me impactó muchísimo.

Para la fecha posterior a mi grado ya tenía “trabajo”. Mi colega y supervisor de práctica me invitó como profesional de apoyo a una investigación acerca de la orientación vocacional y ocupacional en instituciones de secundaria del Valle del Cauca. Estar involucrada en algo relacionado con la consejería para la decisión profesional y laboral, supuso un cambio en mis intereses profesionales.

Desde entonces hasta el de hoy, leo acerca de este tema casi que a diario. En los meses que estuve desempleada (por la falta de experiencia, castigada en este país) leía desde la mañana hasta altas horas de la noche de orientación laboral y marca personal, y encontré que en España son muy fuertes en este ámbito. El gobierno español, por el grave problema de desempleo que sufren, maneja muchas agencias y proyectos para la colocación laboral y el emprendimiento. Los orientadores como tal se mueven muchísimo, hay algunos que han logrado hacerse conocer fuera de este país, porque son profesionales muy visibles en las redes sociales, con sus blogs, en plataformas y medios de comunicación. Esta ocupación (o profesión) también les permite trabajar como profesionales independientes, que cobran por asesorar y acompañar a otros profesionales en ese camino de encontrar un mejor empleo o el trabajo ideal.

También empecé a leer acerca de cómo vender en las redes sociales, de cómo escribir un blog y de posicionamiento profesional. Observé que estudiar de este tema no me representaba ningún esfuerzo, no me aburría y seguía consumiendo contenido como una loca; pronto descubrí que por allí sería mi camino.

Y ya han pasado desde eso 5 años. He trabajado en varias organizaciones como ICBF y SENA, pero no obstante, seguía involucrándome en la orientación laboral y asesoría de carrera por los laditos, hasta que llegué a un empleo donde supuestamente me pagaban bien (Prestación de servicios). Después mi percepción fue cambiando: sentía que le estaba vendiendo el alma al diablo, perdiendo mi salud y por tan poco. El dinero entonces, no lo es todo.

Me volví exclusiva para este empleo. Me iba desgastando poco a poco, sintiéndome más cansada todos los días, por lo que dejé de hacer lo que me gustaba y me hacía feliz. Sin embargo, seguí estudiando y leyendo. El dinero que gané en esos 2 años y un poco más, me sirvieron en mi preparación para emprender. Por fin tuve una página web para darme a conocer y ofrecer mis servicios. También pude entrenar con una mentora internacional que me enseñó cómo ofrecer servicios de alto valor. Aprendí la metodología para trabajar de forma personalizada, donde se comparten estrategias desde la experiencia y se acompaña a los profesionales en su cambio.

Soy muy joven. Tengo 27 años, casi 28 y decidí hace 3 meses que el momento de ser yo misma había llegado. El momento de emprender, de tener un autoempleo donde manejara mis propias reglas, pero sobre todo, de realizar acciones que me permitan vivir y que tengan un propósito.

En el transcurso de estos 5 años, también se atravesó algo que me pareció interesante. Aprender una técnica que se llama Yoga de la Risa. Haciendo dicha certificación me percaté que tengo una facilidad para conectarme con mi niña interior rápidamente, para jugar y hacer reír a los demás. Pues bueno, ahora es cuando debía aplicar mis conocimientos como facilitadora y líder de Yoga de la Risa, y a través de ello, aportar a la mejora de la calidad de vida. Y sí, actualmente estoy ofreciendo este servicio a las empresas, pero también tengo la oportunidad de practicar y regalar mis conocimientos una vez al mes, en el club mensual que inicié recientemente.

Al parecer la sociedad no aprueba y castiga el hecho de ser uno mismo. Me pasó. En la universidad y en mi último empleo, comprobé que habían personas que detestan o les revuelve el estómago ver que eres espontáneo, que dices todo lo que piensas, o que te das permiso para ser tú mismo.

Las tendencias en Gestión del Talento Humano, nos llevan a considerar más lo humano. Esto no hace parte de las prácticas en el 80 o 90% de las empresas, a pesar de que figura la palabra “humano”. No es coherente ¿cierto? Aquí es donde considero el gran error donde hemos caído.

Ser tú mismo…”¿Por qué es importante para las organizaciones? La cultura organizacional no es más que el producto del espíritu de cada persona, ejercida. Si desea un compromiso mejorado, cree un entorno en el que la gente pueda llevarse al trabajo. Si buscas una ventaja competitiva sostenible, pon la autenticidad al trabajo, porque ser tú mismo es el único lugar en la vida que no tienes competencia” Caroline McHugh

En sintonía con “Me harté de una hoja de vida”, me permito comunicar mi manifiesto: Deseo tener la libertad de vestirme con prendas y zapatos más cómodos. A no maquillarme en todas las ocasiones. A tener una comunicación con mis seguidores y clientes más cercana, espontánea y que refleje la realidad. Ser más natural, sin tener que sacrificar mi reputación y autoridad en un tema que manejo muy bien, pues son 5 años trabajándolo, aunque me falten otros 5 para volverme experta según la teoría del aprendizaje 😉

Quiero tener un sólo propósito en la vida, y trabajar de forma enfocada en ello. Servir a los demás por medio de mi conocimiento y poder vivir de mi pasión. Asesorar a las personas para que opten por mejores empleos, acompañar a los profesionales en su tránsito hacia otra carrera y facilitarles todas las herramientas para que comuniquen su valor, sus talentos.

A veces hay que dejarse llevar. Se debe aprender a leer las señales que te muestran un camino particular. A veces, no es el camino de la mayoría y te vas alejando cada vez más, pero creo que al final valdrá la pena.

¿Estás haciendo lo que te hace feliz?

 

Me pueden encontrar en mi página web www.linaorienta.com donde quincenalmente escribo en mi blog para ayudarte en tus objetivos profesionales.

 

 

 

 

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