Con la mente en su lugar 4 consejos

Cristina Gómez  nos envió su relato y   al leer su historia me impacto como estas 4 sencillas claves nos ayudan a entender nuestro cuerpo y escuchar su propia sabiduría, leelo y cuéntame como ha sido tu experiencia con el ejercicio físico.

Hace algunos meses descubrí con gran sorpresa que tenía una relación un poco ambivalente con mi cuerpo. Por una parte tenía una buena capacidad para sentirlo, reconocer sus cambios, identificar sus estados, seguir mi intuición para curarlo en caso de lo necesitara y cuidarlo, o al menos eso creía… hasta que caí en cuenta de que continuamente estaba tropezando con objetos, cayendo al suelo, siendo sorprendida por diferentes situaciones que terminaban en golpes, raspones o caídas que finalmente llevaban mi atención a mi cuerpo, en ese momento quise saber más y me pregunté qué era lo que estaba necesitando… mi loca mente respondió de inmediato! me llevó de pensamiento en pensamiento hasta encontrar algún sentido en la forma en que me estaba relacionando conmigo misma.

Aún sin respuestas claras durante una conversación mi pareja me compartió algo que había aprendido y es que el cuerpo se comunica a través de imágenes y de sensaciones, no de palabras como lo hace nuestra mente y al entender esto volví a preguntar pero esta vez a mi cuerpo: ¿Qué es lo que me quieres decir? al principio no fue tan sencillo, sin embargo luego noté que mi cuerpo estaba necesitando de mi atención, lo recorrí todo con especial cuidado sintiendo la vida en él y luego sacando un tiempo para dedicarle.

Hace menos de un mes, inicié a ir al gimnasio buscando activar la vitalidad y la energía de mi cuerpo, explorar mi ser através de él, cuidarlo para que se alinee a lo que llevo dentro, sintiendo aún más que finalmente el cuerpo es nuestro vehículo en esta forma de existencia humana. Los primeros días fueron un poco decepcionantes, me sentía un poco incómoda pues parecía no calzar en este nuevo entorno, sin embargo me recordaba a mi misma que la motivación y el compromiso era conmigo misma así que continué.
En una única ocasión coincidí con un hombre que rodeaba los 50 años y me ofreció sus ayuda al ver que hacía el ejercicio sola, accedí y entonces iniciamos lo que se convirtieron el las 3 horas de ejercicio más intensas de mi vida, no tanto por la dificultad del mismo sino por los constantes llamados de atención y lecciones de mi ocasional instructor. (A

continuación comparto la frase que me fue compartida y luego mi interpretación de la misma)
1. CUANDO SE HACE EJERCICIO SE EDUCA LA MENTE, NO EL CUERPO. Pues claro! el cuerpo tiene su propio ritmo, sabe cuándo se debe respirar, sudar, comer, ir al baño, salivar sin necesidad de pensar, en cambio la mente, la loca del segundo piso necesita ser guiada sino se convierte en un enemigo más en vez de en nuestra aliada, tiene el poder de traer a nosotros pensamientos que nos bajan significativamente el estado anímico o por el contrario ponernos en nuestro más alto nivel de vibración.
2. RECUERDA QUE TODO TIENE UN RITMO. El cuerpo lo manifiesta con los ciclos menstruales, la respiración, los momentos de actividad y sueño, en cambio a la mente esto se lo debemos enseñar para que deje de llenarnos de un montón de pensamientos en fila porque si la dejamos al mando nos conduce de la lista del mercado a lo feo que es el color del carro del vecino de mi madre o de una conversación sobre lo bien que se siente alguien en su nueva profesión a una de tantas experiencias de infancia. La idea general es estar atentos a lo que nos trae y elegir lo que se necesita ella es una herramienta nuestra y no viceversa. Todo es paso a paso, sin ansiedad, sin prisa, con amor (pues estamos rompiendo con años de viejo adiestramiento) y «foco» en lo que queremos.

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3. LA MENTE DEBE ESTAR EN EL CUERPO, EN NINGÚN OTRO LUGAR. El cuerpo se manifiesta aquí y ahora, en ningún otro momento. La mente, si no estamos atentos nos lleva en un eterno viaje a las experiencias pasadas o a las posibilidades futuras, dejando de vivir y disfrutar el momento presente que es lo único que existe. La mente viaja en el tiempo para intentar comprenderse, para intentar crear una idea de lo que hemos sido y queremos llegar a ser, para alimentar el ego a partir de las ideas que de nosotros mismos forma, para crear mundos
posibles olvidando la ilusión y la relatividad del tiempo, intenta darnos razones para vivir cuando la vida misma está manifestada en este momento, llevar la mente fuera del cuerpo dependiente de cualquier estímulo del medio significa darle alas a un viaje de este tipo, mantenerla en observación consciente y con foco intencional en algo (en este ejemplo es el cuerpo) permite que no nos lleve sin rumbo en un viaje por

el tiempo.
4. A QUIEN LE PARECE DIFÍCIL ES A TU MENTE NO A TI. El cuerpo fluye y es armónico, flexible y dinámico. La mente trae pensamientos y creencias que generan rigidez, que muchas veces se manifiesta en el cuerpo. Sólo intenta estirar los brazos hacia adelante hasta tocar la punta de tus pies llevando también la cabeza hasta las rodillas sin doblarlas, observa qué pensamientos aparecen, qué resistencias hay, qué emociones surgen, sólo observa. vuelve a intentarlo llevando tu atención a tu respiración y dejando que el cuerpo se relaje, permítele expresar su flexibilidad. Éste ejercicio me dejó notar que la mente interviene y al ser observada se repliega permitiendo fluir, al llevar la atención a la respiración que es controlada por el cuerpo más que por la mente sentimos la vitalidad y libertad, el cuerpo fluye y deja de estar tenso estirándose cada vez más. Después de esta sesión de ejercicios, no volví a ver a dicho instructor, sin embargo agradezco que sus palabras me permitieron aplicar algunos conceptos a un área que para mi es poco explorada y notar aún con más claridad que no somos cuerpos, mentes, emociones, o almas, por separado.
Espero que mi reflexión te haya sido útil y que puedas poner en marcha en tu vida aquello que tanto anhelas sin limitarte, pues cada límite existe sólo porque así lo crees y si crees lo contrario también lo crearás.
Un abrazo en Amor infinito

Cristina Gómez
Professional Certified Coach

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